Yo quería amarte todos los días, enamorarme en un proceso tremendo que durara veinticuatro horas, Yo quería empezar el día siendo desconocida y que de a poco comenzara a gustarte -desde la mirada siniestra hasta la sonrisa tonta, desde la manía de colocarme el calcetín izquierdo y luego el derecho-.

Yo quería que a cada segundo nos descubriéramos, y así, tan lenta como rápidamente, cada día fuéramos conquistándonos como si fuera la primera vez.

El día en que decidió llorar.  (via rojosangre)
There seemed to be some heavenly support beneath his shoulder blades that lifted his feet from the ground in ecstatic suspension, as if he secretly enjoyed the ability to fly but was walking as a compromise to convention.
Zelda Fitzgerald, Save me the Waltz (via girlwithoutwings)